Este informe analiza los riesgos a los que se enfrentan adolescentes y jóvenes (15-29 años) en su relación diaria con las tecnologías digitales. Aunque la mayoría reconoce los beneficios de internet y las redes sociales, también emergen datos preocupantes que invitan a la reflexión y la acción.
Los jóvenes chatean, ven vídeos online, escuchan música y usan redes sociales a diario. Sin embargo, el uso también incluye actividades de riesgo como el consumo de pornografía (especialmente entre hombres) o el juego online con dinero. Además, se observa una preocupante hiperconexión digital, que deriva en saturación y malestar emocional.
El estudio revela que muchos jóvenes no hablan con nadie sobre lo que hacen en internet (uno de cada tres), y más del 40% no recibe orientación sobre cómo actuar con seguridad en la red. Las amistades son el principal referente para compartir o pedir ayuda, dejando en un segundo plano a padres y docentes.
También destaca que más de la mitad de los encuestados siente presión social por estar en redes, y muchos reportan emociones negativas como estrés, inseguridad o frustración. Las diferencias de clase social y género son claves: quienes tienen menos recursos sufren más exclusión digital y menor acceso a formación.
Desde la fundaciónSOL, consideramos imprescindible divulgar estos datos y acompañar a las familias y escuelas en la protección de la infancia y la adolescencia en el entorno online. La educación digital, el acompañamiento emocional y la prevención deben ser pilares fundamentales para construir un internet más seguro y humano.





