Me lo estoy perdiendo. Y me encanta. JOMO: la alegría de desconectarse

Hay una frase que cada vez escuchamos más, especialmente entre jóvenes: «Me estoy perdiendo algo.» Esa sensación de que, mientras tú estás aquí, en el sofá, en el parque, en la mesa de casa, el mundo entero está ocurriendo en otro lugar. Esa sensación tiene nombre: FOMO, el miedo a perderse las cosas (Fear of Missing Out).

Pero existe su opuesto. Y es mucho más bonito.

JOMO, Joy of Missing Out, es la alegría de perderse cosas. No como resignación, sino como elección consciente. Como un acto de amor propio que dice: esto que tengo delante es suficiente, es más que suficiente y lo disfruto.

¿Por qué nos cuesta tanto desconectar?

Vivimos pegados a una pantalla que no descansa. A cualquier hora del día, las redes sociales nos muestran cumpleaños, viajes, quedadas y logros. Un escaparate permanente de vidas aparentemente perfectas que, sin que nos demos cuenta, activa en nosotros un mecanismo de comparación automático y silencioso.

El resultado es que dejamos de mirar lo que tenemos delante para fijarnos en lo que no tenemos. Dejamos de vivir el momento para documentarlo. Y cuando cerramos el teléfono, a veces nos sentimos más vacíos que antes de abrirlo.

Esto afecta a personas de todas las edades, pero tiene un impacto especialmente profundo en los más jóvenes, que están construyendo su identidad en un entorno digital que les bombardea constantemente con modelos de vida inalcanzables.

JOMO: elegir estar donde estás

El JOMO no propone apagar el teléfono para siempre ni aislarse del mundo. Propone algo más sencillo y más revolucionario a la vez: decidir con intención cómo usas tu tiempo y tu atención.

Pasear sin grabar el paseo. Leer sin publicar la foto del libro. Comer en familia sin que el móvil esté en la mesa. Aburrirse un rato, eso siempre es bueno para la creatividad y para conectar con ese momento presente y con las personas que estén compartiendo con nosotros. 

Cuando practicamos esa presencia, algo cambia por dentro. El ruido mental baja. La ansiedad de estar siempre conectado disminuye. El cerebro, que en el modo hiperconectado funciona en un estado de alerta permanente y agotador, por fin descansa. Y en ese descanso aparece algo valioso: la capacidad de apreciar lo que ya tienes.

Porque el JOMO también trae consigo gratitud. Cuando dejamos de mirar lo que les pasa a los demás, empezamos a ver con más claridad lo que nos pasa a nosotros. Y muchas veces, es más de lo que creíamos.

Para familias: criar con JOMO

Si tienes hijos o acompañas a adolescentes, el JOMO no es solo una práctica para ti. Es también una conversación que merece tenerse en casa.

Hablar con ellos de cómo se sienten cuando ven las publicaciones de otros. Preguntarles qué les gusta hacer cuando no hay pantallas de por medio. Crear momentos en familia donde la desconexión sea algo normal, no un castigo ni una amenaza.

Porque la salud digital no empieza con restricciones. Empieza con el ejemplo y con la reflexión compartida. Un adulto que no cena con el móvil al lado, que escucha a sus hijos y los mira a los ojos, da el ejemplo sin decir una sola palabra, de que hay cosas más importantes que la notificación que acaba de llegar.

Pequeños pasos hacia el JOMO

No hace falta un cambio radical. Puedes empezar hoy:

  • Pon el móvil en silencio durante las comidas.
  • Antes de publicar algo, pregúntate si lo estás disfrutando de verdad o solo lo estás documentando.
  • Dite que sí a los planes que te dan energía. Dite que no a los que te drenan.
  • Abúrrete. De verdad. Sin culpa.
  • Celebra los momentos que no se fotografían.

En fundaciónSOL Safe OnLine creemos que la salud digital no es solo proteger a los niños, niñas y adolescentes de los peligros en internet, es también enseñarles —y enseñarnos— a tener una relación sana, libre y consciente con las pantallas.

JOMO es una de esas herramientas. Y como dice nuestra nueva campaña: Me lo estoy perdiendo. Y me encanta.

Desde fundaciónSOL insistimos en la importancia de informar, concienciar y acompañar a las familias, promoviendo un uso más consciente de la tecnología que sitúe siempre a los menores en el centro de la protección, a través de la comunicación.

Ayúdanos a compartirla para que, entre todos, generemos más conciencia y no permitamos que esto ocurra. Hablemos con ellos. Porque juntos #SomosSuMejorRed

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